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MULTIVERSO JOURNAL | ISSN: 2792-3681
Volumen 3, Número 4, Edición Enero-junio de 2023
https://doi.org/10.46502/issn.2792-3681/2023.4.6
Cómo citar:
Osorio Bohórquez, L.F. (2023). La idea de libertad en el pensamiento de Friedrich Hayek. Multiverso Journal, 3(4), 64-80.
https://doi.org/10.46502/issn.2792-3681/2023.4.6
La idea de libertad en el pensamiento de Friedrich Hayek
The idea of freedom in the thought of Friedrich Hayek
Leonardo Favio Osorio Bohórquez
Recibido el 12/10/2022 - Aceptado el 21/12/2022
Resumen
El objetivo de este trabajo fue analizar la idea de libertad en el pensamiento de Friedrich Hayek,
importante representante de la Escuela Austriaca de Economía. Sus planteamientos tienen gran
vigencia producto de todos los grupos colectivistas que contantemente buscan alcanzar objetivos
igualitaristas a costa de sacrificar libertades individuales. Hayek fue un defensor de toda forma de
libertad de mercado, de pensamiento y de libertades civiles que hoy se ven seriamente amenazadas.
El socialismo fue el modelo político y económico que más combatió producto de su inviabilidad para
garantizar prosperidad y por ser en mismo una utopía de corte totalitario. Se utiliza el método
analítico-sintético para la realización de la investigación, por medio de una revisión bibliográfica de las
principales obras de Hayek. Se concluye que Hayek fue un defensor del pensamiento liberal clásico y
advirtió las amenazas que el socialismo, el fuerte intervencionismo estatal y toda una serie de
legislaciones restrictivas tienen para las libertades de los hombres.
Palabras clave: Friedrich Hayek, libertad, liberalismo, escuela austriaca de economía, pensamiento
político contemporáneo.
Abstract
The aim of this paper was to analyze the idea of freedom in the thought of Friedrich Hayek, an
important representative of the Austrian School of Economics. His ideas have great relevance in the
face of all collectivist groups that constantly seek to achieve egalitarian goals at the cost of sacrificing
individual freedoms. Hayek was a defender of all forms of market freedom, freedom of thought and
civil liberties, which today are seriously threatened. Socialism was the political and economic model
he fought against most because of its unfeasibility to guarantee prosperity and because it was in itself
a totalitarian utopia. The analytical-synthetic method is used to carry out the research, by means of a
bibliographical review of Hayek's main works. It is concluded that Hayek was a defender of classical
Licenciado en Educación. Mención: Historia.
Summa Cum Laude
. Magister
Scientiarium
en Historia de Venezuela. Doctor en Ciencias
Humanas por la Universidad del Zulia. Responsable del proyecto de Investigación intitulado:
Poder, negocios y rivalidades locales en
el proceso de consolidación del Estado en Venezuela (Siglos XIX-XX),
que forma parte del programa de investigación: El ciudadano
construye su historia: Reconstrucción del imaginario, uso del espacio, procesos y socioeconómicos y políticos (Siglos XIX-XXI),
Financiado por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad del Zulia (CONDES). Ganador del premio de Historia
Agustín Millares Carlos en 2015. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6512-6382. Email: leonardofavio87@gmail.com
Multiverso Journal publica bajo una licencia de Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)
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liberal thought and warned of the threats that socialism, strong state interventionism and a whole
series of restrictive legislations have for the liberties of men.
Keywords: Friedrich Hayek, freedom, liberalism, Austrian school of economics, contemporary political
thought.
Introducción
La libertad en la actualidad se ve amenazada por múltiples grupos que constantemente
esbozan principios colectivistas e igualitaristas, el pensamiento liberal ha advertido sobre los
peligros de ciertas ideologías para garantizar la prosperidad y la libre expresión del pensamiento.
En ese sentido, Friedrich Hayek constituye uno de los autores más conspicuos del
pensamiento liberal clásico perteneciente a la Escuela Austriaca de Economía, se dedicó a
combatir al igual que otros de sus colegas, los peligros del socialismo como máxima amenaza en
el contexto del siglo XX a las libertades tanto políticas como económicas. A pesar de ser
galardonado con el premio Nobel de economía en 1974, hoy en día predominan tesis iliberales.
Las escuelas a favor del intervencionismo del Estado, la planificación económica y la mal
llamada redistribución de la riqueza, pululan por el mundo. Por ello es importante revalorar el
aporte de Hayek no solo en defensa de una economía de libre mercado, sino también de las
libertades civiles en general.
Para Hayek la libertad era una sola, tanto en lo político, social y económico era
fundamental defender la idea del libre albedrío de los hombres y la no interferencia del Estado
en asuntos que les competen a los individuos, aunque estos planteamientos con el paso del
tiempo han sido tergiversados por corrientes colectivistas.
La indiferencia del liberalismo hacia los más desfavorecidos es una consigna común para
desacreditar el interés de esta teoría por lograr el bienestar general de la sociedad. Sumado a
eso, hoy en día en Occidente se está imponiendo en el plano político la tesis de conceder
privilegios especiales a ciertos grupos bajo la lógica de pertenecer a minorías excluidas, con ese
argumento se aprueban toda clase de leyes especiales para esos colectivos lo cual viola el
principio de igualdad ante la ley como garantía de libertad para todos.
Lo más peligroso es que se hace sobre la lógica del resentimiento, el socialismo ya no
enarbola solamente la tesis de la lucha de clases, sino el antagonismo de géneros y conflictos
étnico-raciales. La estrategia sigue siendo la misma, dividir a la sociedad y fomentar oposiciones
sobre la base de lógicas binarias entre oprimidos y opresores. Las narrativas se han redefinido
para adaptarlas a nuevos tiempos, y poder ganar mayor cantidad de adeptos en el mundo, hasta
ahora han tenido un éxito importante.
Ante esas disyuntivas, revalorar el aporte de los clásicos del liberalismo en función de las
necesidades del presente resulta fundamental. Solo se puede ser libre en el contexto de un Estado
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que garantice la igualdad ante la ley y no intente coaccionar la libertad individual en la toma de
decisiones.
Este trabajo entonces tiene como objetivo analizar la idea de libertad en el pensamiento
de Friedrich Hayek. Se usa el método analítico y sintético para estudiar diferentes textos del autor
para determinar la importancia y significado de sus planteamientos. Son varios los estudios que
han analizado la obra de Hayek como el de Vergara (2009), sobre La concepción del hombre de
Friedrich Hayek desde una visión antropológica, o el trabajo más general de Zanotti (2003), que
da una Introducción filosófica a la obra de Hayek.
Sin lugar a dudas es un autor muy relevante que debe ser estudiado a cabalidad, esto
permite ver la vigencia de varios de sus argumentos sobre todo en un contexto donde las
sociedades occidentales parecen estar dispuestas a sacrificar la libertad en nombre de una
igualdad mal entendida. Además, con la pandemia del Covid-19 ha aumentado la arbitrariedad
del Estado para garantizar el control de la sociedad.
El problema de la justicia social
Hayek en sus diferentes trabajos se contrapuso a lo que eran las ideas predominantes
para su época, los planteamientos de Keynes eran hegemónicos en economía con el argumento
de aumentar el gasto público para superar la recesión y alcanzar el pleno empleo por medio del
estímulo a la demanda (Keynes, 2014).
En sus trabajos Hayek criticó esta tesis porque el intervencionismo del Estado producía
distorsiones en los precios y salarios relativos, la mejor manera de combatir el paro era dejando
al mercado autorregularse para corregir los desequilibrios. El origen de la crisis de 1929 estaba
según los austriacos en la expansión artificial del crédito promovida por la Reserva Federal de
Estados Unidos.
Estos son todavía debates vigentes dentro del pensamiento económico contemporáneo,
pero los planteamientos de Hayek van más allá de una visión meramente economicista, se oponía
a todas las racionalizaciones sobre las cuales se fundamentaba un papel más activo del Estado
en la sociedad. Una de las principales consignas n dominantes es la de la llamada justicia social.
Tal idea predomina en el pensamiento político y económico actual, incluso diversas leyes
se aprueban con base en ese ideal. Tal concepto es más abstracto de lo que parece, en su trabajo
sobre el atavismo de la justicia social Hayek explica los inconvenientes de tales categorizaciones.
Por consiguiente:
Desvelar el significado de eso que hoy denominamos «justicia social» ha
sido una de mis grandes obsesiones durante algo más de una década; y
reconozco no haber logrado mi propósito. La conclusión a la que he llegado
es que, referida a una sociedad de hombres libres, esa expresión carece
de sentido (Hayek, 2007, p. 81).
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Como el autor expresa es una idea muy confusa, incluso desde el derecho se puede asumir
como darle a cada quien lo que merece. No deja de haber inconvenientes en tal definición, a
quien le corresponde definir qué es justo, ¿acaso a una autoridad centralizada? Es allí donde el
argumento de la justicia social es una amenaza para la libertad de los hombres.
Hoy hace referencia sobre todo a la distribución de los ingresos o de la “riqueza”. Es
injusta para algunos la desigualdad económica, es hasta inmoral que unos individuos logren
acumular tanto dinero a expensa de los demás. No deja de haber una idea marxista-socialista en
tal planteamiento, desde la clásica teoría de la plusvalía de Marx se explicaba que era el burgués
quien se apropiaba de la producción del trabajador a cambio de una ínfima remuneración (Marx,
2002).
De allí se deriva los conceptos de explotación y la necesidad de socializar los medios de
producción para lograr una sociedad más igualitaria. En la actualidad tal vez no se arguye tanto
la idea de nacionalizaciones a gran escala, pero persiste la tesis de una mejor distribución de los
bienes y servicios.
Es injusto por ejemplo que las personas no tengan acceso a bienes primarios como
alimentos, educación y salud. El problema es que la solución esgrimida gira en torno a las
llamadas políticas sociales con el fin de dar un papel protagónico al Estado para superar la
pobreza.
Bajo esa lógica redistributiva basada en el ideal de la justicia social, surge en Europa los
Estados de Bienestar, modelos cuestionados por Hayek precisamente porque tenían mucho de
ideas socialistas, lo que en su opinión llevaría a un camino de servidumbre (Hayek, 2008). El
ciudadano se vuelve altamente dependiente de los gobiernos para lograr subsistir por medio de
ayudas.
El problema es que la idea justicia social y Estado de Bienestar se contrapone a la libertad
de mercado, por ello Hayek planteaba:
la justicia sólo adquiere sentido en un orden normativo basado en la
conducta individual. En una economía de mercado es inconcebible una
norma sobre este último tipo de conducta que, promoviendo la mutua
prestación de bienes y servicios, pueda producir un efecto distributivo que,
en rigor, pueda merecer el calificativo de justo o injusto. Aunque algunos
individuos ciñan su comportamiento a un arbitrario esquema de justicia, si
se tiene en cuenta que nadie puede promover ni prever los resultados
finales del proceso de mercado, sería de todo punto infundado calificar de
justa o injusta la realidad resultante (Hayek, 2007, p. 82).
Se trata de la relación entre medios y fines propuesta por Kant y de la cual recibieron gran
influencia economistas austriacos como Von Mises y Hayek. Los resultados no pueden ser
previstos por los individuos, lo cual quiere decir que no es posible establecer a priori lo justo e
injusto de un intercambio económico.
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Queda a la arbitrariedad de una autoridad decidir cuánto corresponde a cada una de las
personas que intercambian bienes dentro de un mercado. Este concepto de justicia social es
comúnmente aceptado en parte porque muchos individuos por lo general creen merecer más de
lo que en realidad tienen. A la mayoría le gusta la idea porque permite sacar mayores beneficios
dentro del intercambio.
La frustración por no lograr los resultados esperados lleva a los agentes económicos a
sostener la tesis de la justicia social de la cual deriva toda una serie de conceptos. Se construye
una red semántica como planteaba Koselleck (2012). Verbigracia, Josephe Stiglitz premio Nobel
de economía, plantea la noción del comercio justo para todos, asumiendo que hay desigualdad
en los intercambios (Stiglitz, 2007).
Por lo menos en la Unión Europea unos países, los más fuertes, salen más beneficiados.
Esto no deja de ser una realidad, pero en este caso igual se plantea la noción equivocada de que
justicia se asocia a igualdad económica. Aunque todos pueden salir beneficiados del comercio,
unos obtendrán mayores ganancias y eso no es necesariamente injusto.
Lo mismo pasa con los “precios justos”, de repente si un consumidor no tiene la capacidad
para comprar un bien ofertado, probablemente pensará que el precio es injusto porque no le
permite su adquisición. Es allí cuando los gobiernos por lo general establecen las llamadas
políticas de “precios justos”, con el fin de obligar al comerciante a vender un producto por debajo
de la realidad del mercado.
Esto trae consigo siempre escasez de bienes y servicios, lo cual eleva el precio en el
mercado del producto regulado que ahora solo se puede adquirir por vías irregulares. Es notorio
entonces como ideas equivocadas en economía causan crisis y afectan a los mismos individuos
que pretenden proteger.
La justicia social ni es justa, y termina perjudicando a la misma sociedad. En misma
además es violatoria de derechos individuales como la libertad de comercio. Lo que sorprende es
la falta de discusión sobre este concepto, se asume a priori precisamente su validez no solo
económica sino sobre todo moral.
El problema de los discursos morales es que se asumen como incuestionables, es por ello
que al capitalismo se le ha atacado sobre todo desde una perspectiva moral, y la justicia social
solo puede ser garantizada en el contexto de un Estado de Bienestar o un régimen socialista. Eso
significa atacar las libertades de mercado porque en sí mismas llevan a resultados injustos como
la concentración de la riqueza.
Tal planteamiento lleva a Hayek a explicar los inconvenientes de esa justicia social:
En la sociedad moderna, el más inmediato efecto del intento de realizar la
«justicia social» es impedir que el inversor se beneficie de los frutos de su
esfuerzo capitalizador. Se trata, evidentemente, de la aplicación de un
principio intrínsecamente incompatible con un mundo civilizado, dado que
éste debe precisamente su alta tasa de productividad al hecho de que los
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ingresos individuales se encuentren muy irregularmente distribuidos
(Hayek, 2007, p. 93).
Por lo menos, esos principios para intentar limitar las ganancias de los inversionistas para
lograr la justicia social se pueden expresar de diferentes maneras, la regulación de precios como
ya se mencionó, y también por medio del impuesto progresivo a quienes más tienen. Hayek
presenta una defensa a favor de la desigualdad de ingresos y riqueza, algo estigmatizado en el
pensamiento actual donde es común los señalamientos al 1% que concentra gran parte de la
riqueza a nivel mundial.
El problema es no explicar las causas de esa desigualdad en los ingresos. Adam Smith
señalaba que los privilegios estatales y el proteccionismo era una forma injusta de política
económica, violaba el principio de libre competencia (Smith, 2002). De esa forma si la riqueza no
estaba fundamentada en una mayor eficiencia y libertad para competir, entonces si era injusto
para aquellos sectores que no recibían beneficios especiales.
Lo importante es mantener abierto el mercado y existir igualdad ante la ley. La riqueza se
produce, no es algo dado en la naturaleza que pueda simplemente repartirse, esa es el principal
problema del cual parten las políticas con el objetivo de lograr la justicia social. No habrá
incentivos para crear mayor riqueza si el gobierno interviene para redistribuirla entre quienes no
son capaces de crearla con su propio trabajo.
El problema es asumir la justicia a partir de los fines propuestos por los individuos, si los
beneficios obtenidos por participar en una economía de mercado no son los esperados, como
habitualmente puede ocurrir, se considera injusta a la economía de libre competencia. Bajo esa
lógica no dejará de parecernos injustos cientos de acciones o resultados inesperados.
Siempre nos molestará que otros obtengan mayores beneficios, por ello la noción de
justicia social se presta para la arbitrariedad de los gobernantes que en función de complacer o
tratar de corregir las insatisfacciones y frustraciones de las personas, aplican políticas
intervencionistas con resultados nada positivos.
Los movimientos sociales hoy en día presionan también y le ponen la etiqueta de justicia
social a sus reivindicaciones, Hayek señala al respecto:
La apelación a la «justicia sociase ha convertido hoy en la más socorrida
y eficaz argumentación en las discusiones políticas. Casi toda petición de
«acción del gobierno» a favor de determinados grupos se hace en su
nombre, y si se consigue presentar una medida como exigencia de la
«justicia social», la oposición a la misma se debilita rápidamente (Hayek,
2006, p. 264).
El dilema es que pocos se atreven a discutir ese concepto de justicia social, incluso está
presente en el discurso de quienes defienden la democracia, la cual debe tener como objetivo el
logro de ese fin. De allí siempre la importancia de poner límites al poder del Estado y también a
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la llamada voluntad popular o mayorías sociales. La justicia social crea más problemas de los que
resuelve.
Derecho y libertad en el pensamiento de Hayek
En su obra
Derecho, legislación y libertad
se le da gran importancia al estudio de las
leyes (Hayek, 2006). El pensamiento de Hayek no es economicista como se ha señalado, al igual
que los clásicos, presta gran atención a todo el conjunto de condiciones necesarias para garantizar
las libertades individuales y el funcionamiento del mercado.
Zanotti en ese sentido, analiza el pensamiento filosófico de Hayek en torno a la
diferenciación entre ley y legislación: La distinción entre sus dos tipos de normas es esencial para
la filosofía política de Hayek, inseparable de su filosofía del derecho. La “ley” (law) emana como
normas espontáneas del orden social, tal cual el common law inglés, mientras que la “legislation
hace referencia a disposiciones administrativas que emanan de organismos ad hoc donde los
seres humanos pueden deliberar, decidir y planear (Zanotti, 2003).
El colocar límites al Estado por supuesto que es uno de los elementos fundamentales, así
como cuestionar los principios sobre los cuales se crean ciertas legislaciones al margen muchas
veces de las normas de conductas generales también basadas en un orden espontáneo al igual
que el mercado. En esto coinciden otros pensadores liberales como Bruno Leoni cuando plantea:
“…no puedo concebir un mercado verdaderamente libre si, a su vez, no hunde sus raíces en un
sistema jurídico libre de la interferencia arbitraria (esto es, abrupta e imprevisible) de las
autoridades o de cualquier otra persona en el mundo” (Leoni, 2010, p. 103).
Por supuesto que las intervenciones arbitrarias no solo crean distorsiones a la economía,
en mismas son una amenaza para los hombres. Esto se ve en la mayoría de constituciones
actuales donde se han reconocido una enorme cantidad de derechos sociales y colectivos
contrapuestos a los clásicos derechos individuales. Eso da un enorme poder de interferencia de
los Estados en casi todos los órdenes de la realidad social, con el fin de garantizar necesidades
expresadas ahora en un sinfín de Derechos Humanos.
Esos derechos ilimitados son criticados por Hayek de la siguiente manera:
Establecer derechos legalmente sancionables ligados a los beneficios es
muy distinto de producirlos. Si se desea que todos estén mejor, nos
acercaremos a este objetivo no decretándolo por ley o dando a todos un
título jurídico sobre lo que se piensa que les corresponde, sino incentivando
a todos a que hagan cuanto esté en su mano, y que redundará en beneficio
de los demás. Hablar de derechos cuando sólo están en juego aspiraciones
que sólo un sistema consciente puede satisfacer, no sólo distrae la atención
de los determinantes efectivos de esa riqueza que se quiere para todos,
sino que también envilece el término «derecho», cuyo verdadero
significado es muy importante preservar si se quiere mantener una
sociedad libre (Hayek, 2006, p. 308).
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Es una idea altamente controvertida cuestionar los fundamentos de los derechos actuales.
Los calificativos de ser un anti derechos es una etiqueta muy pesada para un político o académico.
Es casi un consenso universal defender los DDHH de los pueblos y por ello han nacido múltiples
organizaciones con ese fin. A los gobiernos se les juzga o se les da una calificación según cumplan
o no varios de sus preceptos.
No deja de haber varios inconvenientes, por supuesto que los derechos concernientes a
la vida, la defensa de la propiedad e igualdad ante la ley si podrían considerarse derechos
universales. Ahora confundir necesidades con derechos si es un problema teórico y práctico serio,
hacia allí apunta la crítica de Hayek.
El derecho a la salud, vivienda, educación, alimentación, claramente son necesidades
primarias a las que todos los seres humanos deberían tener acceso, pero el inconveniente es
cuando se le atribuye a alguna autoridad central ofrecer esos bienes y servicios. La cuestión ahora
se basa en combatir la pobreza por todos los medios, y parece imponerse el argumento de lograrlo
por medio de ayudas sociales.
Así puede reservarse para el Estado en los casos más extremos, el monopolio de la
prestación de ciertos servicios sobre la lógica de tener un interés estratégico para la nación o por
tratarse de áreas prioritarias para el desarrollo y bienestar. Caso hoy en día de los commodities,
por ejemplo.
La ley que supuestamente busca combatir los monopolios, lo único que hace es
reproducirlos. La mejor manera de evitarlos es mantener el mercado abierto a la competencia.
Pero esto no se hace, el Estado monopoliza ciertas áreas de la economía por considerarlas
sectores estratégicos para el desarrollo. En Latinoamérica ha sido muy común como los gobiernos
se adjudican el derecho exclusivo a explotar sus recursos naturales.
A veces usan el sistema de concesiones para permitir cierta participación a las empresas
privadas. Pero por lo general los monopolios estatales dan lugar a altos niveles de corrupción e
ineficiencia. La sociedad, además, como fue común en el caso de Venezuela con el petróleo, al
contar con riquezas naturales abundantes empieza a demandar cada vez más derechos y
beneficios.
Se llega así a la idea de prestación de los llamados servicios públicos, pero de hecho se
confunde esta idea a veces con recursos en manos del Estado, la empresa privada también provee
un servicio al público (Hayek, 2006). La legislación entonces ha evolucionado considerablemente
en el siglo XX y más en el XXI, a los legisladores se les ha dado gran potestad para redactar
diferentes leyes.
La separación entre lo público y lo privado se ha vuelto difusa, como planteaba Tácito,
entre más corrupto es un Estado más leyes tiene. La legislación se hace con el fin de establecer
un excesivo control o regulación a los individuos, especialmente a las empresas, pero poco se
hace por poner un límite a la acción de los gobernantes.
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